Mi aventura en Vietnam termina, estoy en Ho Chi Minh, en la main road. ¡Como siempre! Yo, mi mochila y mis hawaianas. Cae la noche y los locales me preguntan, me ofrecen, me tocan. Yo los miro sonriendo y les digo: «I’m going to paradise«…
La espera se me hace larga pero divertida, pero al fin llega el sleeping bus que me llevará a Camboya. Me espera un divertido viaje hasta Phnom Penh y una vez allí, sin perder tiempo, cambio de autobús y hasta Siem Reap, mi campo base.
Después de maldormir, escuchar todas mis listas de Spotify y conocer a gente muy variopinta, por fin estoy en Siem Reap. Es tarde, muy tarde, cansado y un poco mareado me bajo del autobús, la gente te pregunta y te ofrece transporte de cualquier tipo. Me calzo mi mochila, respiro hondo y visualizo a un joven con una moto a lo lejos, quizás por su juventud/inexperiencia o simplemente por la jerarquía establecida en la parada de autobús (los mayores primero).
Negociado queda mi trayecto hasta un «backpacker hostel, cheap hostel with clean rooms«. Me fío de mi amiguete, aunque a las 2am no me quedaba otra.
Jasmine Family Hostel, hotel chulo y muy tranquilo. ¡Me gustó!
Allí conocí a unos locales, conductores de Tuk-Tuk. Negocié unas clases de Español por trayectos ilimitados. Todo un lujo cenar en sitio de locales dónde el único guiri era yo!
Supongo que muchos tenéis algún viaje soñado, pues bien. El mio era perderme en Angkor Wat con una bicicleta. Poder estar horas, horas y más horas con mi cámara, perderme y encontrarme.
Quizás muchos la conocéis por la película de Tom Raider (2001). Pero es interesante saber que en 1992 fue proclamada Patrimonio de la Humanidad, considerada como la mayor estructura religiosa jamás construida. Con casi 1.000 años antigüedad y caída en el olvido, no fue re descubierta por el naturalista francés Henri Mouhot hasta finales del siglo XIX.





